el sueño Salvador Dalí
El sueño 1931
Escribir sobre Salvador Dalí es como envolverse en su locura.
Para ser un genio, tienes que actuar como tal“ dice la famosa frase de Salvador Dalí. Entonces, qué fue realmente ese hombre? Supo convertir sus complejos en expresión artística y Gala supo venderla como la auténtica locura bohemia de un genio. Me gusta investigar y descubrir los detalles sobre la vida de los grandes artistas, porque su camino me motiva y me enseña muchas lecciones sobre la vida y el arte. Comparando su pensamiento con el desenlace de sus vidas y su obra, puedo sacar importantes conclusiones que responden a las preguntas que tarde o temprano nos alcanzan tortuosamente a todos:
Cómo vivir? Para qué vivimos? Qué es lo que me hará feliz en esta vida? Qué quiero?




Todos conocemos a Salvador Dalí por su estilo único y irrepetible, melancólicos paisajes absurdos, dibujados con impresionante precisión y un impecable conocimiento de perspectiva. El rasgo más destacado de su técnica consiste en extraernos de la condición de simples observadores. Dalí nos coloca en el interior de sus delirantes fantasías experimentando la sensación de hallarse en un sueño, de alguien ajeno o de uno propio. 

Entonces, en qué medida fue la obra de Dalí producto de genialidad como consideran todos? Obviamente, Dalí estuvo dotado de ese fuego divino de artista, pero la obra de Salvador Dalí es producto de un arduo trabajo, esfuerzo y sacrificio. Basta con fijarse en sus primeras obras, donde experimenta sin cesar con estilos y técnicas, hasta llegar a su único estilo, tan admirado y reconocido prácticamente en todo el mundo. Con veinte años de edad, el joven Dalí absorbió una basta cantidad de literatura, entre la cual importantes trabajos de filósofos y pensadores como el abuelito Freud. De ahí que sus cuadros parecen ilustrar los estudios de Freud sobre el psicoanálisis. Su estilo no nació con Salvador Dalí, fue cultivado a consciencia por el inconformismo y la sensibilidad que sí nacieron y siempre agitaron el espíritu del niño.

La imagen que tenemos de que el genio se sienta ante el lienzo con una copa de vino y crea una magnífica obra de arte en un momento de sufrimiento, no es del todo cierta, tal vez, difundida por los propios genios que temen romper el mito de la chispa de Dios y hacer la expresión artística accesible para todos. De esa forma la genialidad se asocia a la locura con una carga negativa, impidiendo que las personas se emprendan en la aventura del arte, convencidas de que su conducta correcta y su adecuado comportamiento social no coincide con el perfil necesario para ser artista. Falta valor. Por esta razón los genios son unos pocos, que viven eternamente ya que su obra representa la única huella de nuestro paso por la historia, y los demás son gente corriente. 

El ejemplo de René Magritte, un hombre  sencillo y común, pero no por eso su obra sea menos importante que la de Dalí. Picasso, otro agitador del siglo XX, envidió a Dalí desde el momento en que lo conoció, y toda su vida trató de forjarse una imagen de rebeldía con ese toque de bohemia majadería, tan glamurosa, acuñada por Gala, la mujer de Dalí. Es complicado especular sobre si estos tres hombres coetáneos nacieron bendecidos por Dios con la genialidad artística, pero sí se puede afirmar que los tres fueron unos incansables trabajadores, dominados por un sólo objetivo, para el cumplimiento del cual no conocían ni la pereza ni el agotamiento ni la calma. Y cuánta verdad hay en la misteriosa afirmación de Dalí, con la que empecé este artículo? No hay genio hasta que uno no se convenza de que lo es?
También creo en la eternidad del espíritu, en la reencarnación y en Dios, a mi manera. Porque si no hay Dios, no hay moralidad, y por tanto no hay responsabilidad de los actos. Volviendo al tema, creo que esa chispa divina conocida bajo sobrenombre de "genialidad" es un legado de otras vidas. Los que nacieron artistas ya lo fueron antes. Pero no por eso el arte debe estar fuera del alcance de los demás. En este artículo, compartí unos trucos sencillos, pero muy efectivos para aumentar la creatividad.

Cuando era adolescente, oí esta interesante hipótesis sobre la genialidad durante una charla, organizada por el colegio, pero no le presté atención, porque en aquel momento negar a Dios estaba de moda y todos decíamos con la boca llena y esa importancia artificial: Yo no creo en Dios. Ahora, estaría encantada de leer los libros y los trabajos de aquel señor viejito que nos daba la charla, pero no me acuerdo ni de su nombre ni de los títulos de sus libros. 
Para descubrir a Salvador Dalí es necesario conocer los detalles de su biografía.
Este polémico artista siempre trató de desorientar a sus biógrafos, como si intentara evitar que dieran con algún secreto muy oculto. El libro de sus confesiones puede ser un campo de minas para un lector confiado, ya que el mismo Dalí varias veces afirmaba que él nunca dice la verdad, que la verdad la dicen los tontos y que él, Dalí, dice mentiras.
Pero lo único que se puede extraer como verdad irreprochable es que el padre de Salvador Dalí tuvo una increíble influencia sobre su hijo.

salvador dali biografia corta


salvador dali el retrato del padre
Retrato del padre del pintor 1925
A simple vista este retrato nos revela una rotunda figura del notario don Salvador Dalí, el temible patriarca. Con la mano izquierda sostiene una pipa, rasgo que el pequeño Dalí imitaba en la juventud, mientras que la derecha se postra en los genitales, hecho que provocó bastante escándalo en el entorno familiar.  Cinco años más tarde, tras ser expulsado del hogar paterno, Dalí desarrollará de forma más explícita la genitalidad del padre. 

El síndrome del "Niño mimado crónico"

El padre de Salvador, don Salvador Dalí Cusí era abogado y notario, tenía un dominante y estricto carácter, suavizado por su bella esposa Felipa Doménech
Dalí fue un caso crónico de niño mimado. Sacando a relucir su terrible genio, siempre consiguió que sus padres acataran su voluntad. Semejante sumisión ante su hijo se debía a la perdida del primer niño de Felipa y don Salvador, que nació en 1901 y murió 22 meses después de una enfermedad. 
Su nombre era Salvador Galo Anselmo, Galo en honor del abuelo paterno, que se suicidó arrojándose por un balcón después de sufrir una importante crisis económica. El 11 de mayo de 1904 nacía el futuro artista Salvador Jacinto Felipe. Desde el día en que vino el mundo, se satisfizo cualquier capricho del niño. Adorado, adulado, mimado, fue el indiscutible rey de la casa hasta que en 1908 llegó su hermana Anna María. Este acontecimiento ocasionó un fuerte resentimiento en el futuro pintor. Sus rebeliones contra lo irreversible se manifestaron a través de una actitud desternillante con sus funciones excretoras. Salvador dejaba cacas por toda la casa en lugares más inesperados y a los 8 años de edad todavía se orinaba en la cama para humillar a su padre. 

Sus padres le tuvieron marcado de por vida, sobre todo don Salvador. Creo que Dalí nunca pudo perdonarle a su padre su segundo matrimonio. En 1921 Felipa moría de cancer de útero, pero por aquel entonces don Salvador ya tenía por querida a su cuñada Caterina con la que se casó al año siguiente de la muerte de su esposa. Lo único que dijo Dalí al respecto fue: "Papá, no veo yo necesidad de todo esto". La relación de Dalí con su madre me parece desconcertante y algo freudiana. Como dijo Dalí mucho más tarde, la adoraba y que su muerte fue el golpe más duro de su vida. A pesar del amor que sentía por Felipa, mujer de impresionante belleza que le legó los delicados rasgos, apenas la retrató, al contrario que al resto de sus familiares. En 1929 vio luz probablemente su obra más emblemática El Gran Masturbador. El mismo año aparecieron El enigma del deseo y El juego lúgubre. Más tarde, en 1931, vino El sueño. Dalí confesó que es su madre la que aparece en los cuadros mencionados y que es ella la que acerca su rostro a los genitales sin desarrollar de un adolescente. Siempre aparece de perfil, que es muy similar al de su hijo y también con los párpados caídos y a veces con la boca zurcida, pasto de las hormigas. También creó una ofensiva obra con el provocador mensaje: "a veces, por placer escupo al retrato de mi madre".

La nueva esposa de su padre también moría de cancer durante la guerra civil. El karma del notario arrojó mucha variedad de reencarnación en Dalí. Estos dos seres con sus conflictivas relaciones, eran tan opuestos como parecidos. 
Probablemente Dalí, quien en realidad amó a su madre, manchaba su memoria en un acto de identificación con su padre, ya que desde pequeño imitó incluso los gestos del prestigioso notario. O le mandaba un mensaje mediante esta bajeza moral: Por qué te indignas tanto, si tú también lo has hecho! Después de años de contrariedades y ofensas Dalí se masturbó y envió el esperma a su padre con las palabras: ya no te debo nada
Desde luego, como dijo el escritor ruso Fiodor Dostoyevski: el alma humana es un oceano sin fin de sentimientos.  
Lo curioso de toda esta historia de amor y odio es que fue su padre quien le regaló su primera caja de pinturas, le dijo: "ya que veo que te gusta dibujar, toma!".

Salvador a la edad de 8 años
salvador dali obras
El enigma del deseo-mi madre, mi madre, mi madre 1929

Salvador Dalí cuadros
A veces por placer escupo al retrato de mi madre 1929

Salvador dali pinturas mas importantes
El juego lúgubre 1929

salvador dali el gran masturbador
El gran masturbador, 1929

Salvador Dalí biografia y obras
La vejez de Guillermo Tell, 1931
Este cuadro, inspirado por las ideas freudianas, representa la sombra de un león, símbolo de  un deseo sexual incontrolable, proyectándose sobre una sábana, trás la cual dos mujeres, su madre y su tía, le dan placer a su padre, conocido bajo el mito de Guillermo Tell. Dalí y su hermana se representan como dos figuras sujetas al pedestal y huyendo en acto de reprobación.  

Las obras de Dalí tienen esa "piedra filosofal" de la expresión que con tanto esmero buscaron los surrealistas. Materializó aquellos pensamientos cuya simple insinuación en nuestra cabeza, nos horroriza. La sensación que brinda la amoralidad, la impresión de cruzar las normas de la ética es atractiva. El lado perverso de la naturaleza humana se mantiene bajo gruesas capas de imposiciones sociales, las normas de comportamiento, como un Hannibal Lecter enjaulado que tiene una forma de vida en todos.
Aquella sensación de cruzar la moral es especial, ya que reúne la aversión y la atracción hacia lo prohibido en una sola. Como los cuadros de Dalí que son una analogía de esta sensación. A simple vista, sus composiciones son muy placenteras para el ojo, los colores tan bien elegidos, las formas, la armonía y el contraste, crean la belleza visual, pero en cuando empezamos a distinguir los detalles del cuadro, empezamos a sentir repulsión, invadidos por pensamientos poco ortodoxos. Al ver sus cuadros, cada uno puede saborear el morbo de la amoralidad. 

La característica que se halla en casi todas las obras de Salvador Dalí tiene su procedencia de las playas catalanas. 
Cadaqués - una tranquila población constituía una importante fuente de inspiración para Dalí. Su familia pasaba ahí los veranos y el pequeño Dalí sentía un amor fanático hacia ese calmado pueblo y sus alrededores. Era una especie de paraíso infantil.
El delirio del cabo Creus es grandioso, dependiendo del momento del día y de la luz del sol, estas rocas pueden descubrirnos numerosas formas, un animal, un objeto o un rostro. Las calas se componen basicamente de micacita, roca metamórfica. Fácilmente erosionable, el tiempo ha esculpido la micacita a su gusto. Horadado por la tramontana, la lluvia y la sal, el paisaje se presentaba ante Dalí como "un grandioso delirio geológico". Estas rocas se asemejan a un queso por los agujeros redondeados que las decoran.
 Dalí exploraba estas profundidades y encontraba ahí muchas cosas arrojadas por las olas del mar. El pequeño pez babosa era el típico habitante de estos huecos en las rocas. La babosa suscitaba en Dalí admiración a la vez que horror. Este bicho se convirtió en una pesadilla para Salvador Dalí, ya que observó que su cabeza era igual al de un saltamontes. El niño le tenía fobia a estos bichos, al igual que a las langostas. Cuando sus amigos querían gastarle una broma, le lanzaban a un saltamontes y en seguida se oía un desgarrador grito.
 La visión de estas rocas influyó en la percepción del mundo de Dalí, la metamorfosis de lo material se presentaría como un mundo guiado sólo por la imaginación, agudizada ésta por los efectos de la masturbación, ya que el joven Dalí encontraba intimidad y seguridad entre las rocas de esta playa.
Dalí siempre fue un voyeurista, le gustaba observar a las personas medio-desnudas, recostadas en playa. En sus primeras obras el pintor experimentaba con diferentes técnicas y estilos, pero el voyeurismo es una característica que constantemente aparecía en los cuadros.
Ramón Pichot, un artista local y amigo de la familia, inspiró mucho al niño y probablemente sus pinturas fueron las primeras obras de arte que conoció Dalí. Por su parte, Pichot fue el primero en bautizar al niño con la palabra genio, cosa que Dalí nunca olvidó. Sus inicios en la pintura también se dieron gracias a Pichot, ya que él insistió en que su padre le enviara a clases de pintura.
Las primeras pinturas de Dalí tienen una fuerte influencia impresionista, algunas incluso podrían pasar por ser obras de Van Gogh, algo que me fascinó al encontrarme con las pinturas que datan entre los años 1918 y 1920. Sería difícil determinar si Dalí conocía la obra de ese gran genio holandés, pero demostró que podía pintar igual sin ningún esfuerzo.

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras

Salvador Dalí biografía y obras


Anna María, la historia de una envidia

Anna María Dalí era un personaje importante en la vida del artista, era cinco años más joven que su hermano y a menudo posaba para los cuadros de Dalí.
Al igual que su hermano, Anna María sufrió la perdida de su madre y la personalidad absorvente del padre. Durante el periodo Anna Maria, que se centra sobre todo en el año 1925, la hermana acompañó a Dalí en sus viajes a Madrid, a París y a Bruselas.
Y cuando su posición en la obra de su hermano la ocuparon otros, se sintió cruelmente rechazada. Ella, la musa del futuro gran genio, era ahora sustituida por otra mujer. La adoración y el amor por su hermano se convirtieron en aversión con la llegada de Gala. A pesar de muchos intentos de reconciliación entre los hermanos que vinieron en la posterioridad, Anna María nunca le perdonó y siempre odió a Gala y cargó sobre ella el "torcimiento" ético y moral del pintor. Nunca trabajó y se mantuvo económicamente vendiendo los dibujos y los oleos que le quedaron tras la muerte de su padre. En su testamento Salvador Dalí Cusí le negaba todo al hijo, incluso sus propias pinturas pasaban a manos de Anna María. Los hermanos llegaron a verse por última vez en 1984 en una clínica, dónde Dalí estaba internado en estado grave, aún así reunió fuerzas para insultarla y echarla.
Anna María no asistió al entierro de su hermano y murió un año después del cáncer de mama. Curiosamente, ella conocía su enfermedad, pero se negó tratarse. Según algunos expertos biografos, los hermanos se dejaron morir del llamado "síndrome Dalí". Eran paranoicos y mantenían el miedo a raya en el fondo de su corazón y de repente, sin más, se rendían.

Dalí el periodo Ana Maria

Dalí el periodo Ana Maria

Dalí el periodo Ana Maria

Dalí el periodo Ana Maria

Dalí el periodo Ana Maria
Figura asomada por una ventana 1925. El cuadro que más impresionó a Picasso.
En él Dalí expone dos de las cosas que más admira en el mundo: el trasero femenino y el paisaje de Cadaqués. Dalí siempre reconoció que lo que más le atraía del cuerpo femenino era el trasero y que los demás organos sexuales no le gustaban.  La serenidad del paisaje se evoca mediante la eliminación de uno de los batientes de la ventana, evitando así los reflejos.

Probablemente Dalí, con la extrema sensibilidad que le era propia, percibía el karma de su progenitor. El padre de don Salvador Dalí Cusí se suicidó, las tres mujeres más importantes de su vida murieron de cáncer. Nadie supo perdonar y encontrar armonía. Todas las religiones del mundo tienen el perdón como la principal de sus dogmas, porque al perdonar no le hacemos bien al culpable de nuestros males, sino a nosotros mismos. Nos liberamos del resentimiento, principal causa de la degradación de nuestro organismo. Todos somos huéspedes en este mundo y nuestra energía es tan sólo un préstamo que nos hace la Tierra. Cómo gastar esa energía y cómo aprovechar ese fugaz momento es siempre nuestra elección. Los paranoicos Dalí habitaron un atmosfera impregnado de profundos y trágicos lazos familiares y fallecieron sin encontrar paz. Tal vez, Salvador Dalí supo romper el karma paterno que cargaban sus genes, habiendo amado a una mujer y habiéndole regalado una existencia llena de abundancia y felicidad, adorada como una deidad, y libre para gozar de ese bienestar.