Biografía de la condesa de Castiglione resumen


Bajo este apodo fue conocida la Condesa de Castiglione en la corte imperial. Esta dama no sólo revolucionó la corte de Francia, sino que se convirtió en el sex-symbol de su época. Pero su legado va más allá de las leyendas sobre sus belleza y sus conquistas amorosas! La condesa fue una auténtica artista.

Concienciada del efecto que producen ciertas imágenes en el público, se adelantó considerablemente a su tiempo, basando su imagen en el escándalo, sirviéndose de su creatividad y de las herramientas de su época. 
La innovación más de moda en el siglo XIX fue el descubrimiento de la fotografía. Castiglione fue la primera en advertir las posibilidades creativas de este descubrimiento y lo elevó a la categoría del arte. 
Algunas culturas consideran que el nombre que se le da a un niño al nacer, marca su destino. La condesa de Castiglione se llamaba Virginia Elizabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa María Oldoini (1837-1899). Como la portadora de los nombres más populares de su tiempo, se convirtió en el siglo distinguido de la cultura y la mentalidad del momento. Su destino parece haber quedado marcado por este catálogo de nombres a la moda, ya que toda su vida fue una mujer camaleonica con multitud de facetas.
Con tan sólo 18 años, Virginia Oldoini fue enviada como espía a la corte francesa. Francia se encontraba en un momento glorioso, ya que controlaba la política y la economía mundial. No queda muy claro cuál fue el auténtico objetivo de la condesa, existen muchas especulaciones al respecto. Lo único claro es que lo logró, más, se convirtió en la amante del propio emperador.


Desde entonces, Virginia echó el ancla en la corte francesa, donde adquirió fama de escandalosa y libertina por su estilo estético revolucionario y su actitud extravagante.

Biografía de la condesa de Castiglione
Biografía de la condesa de Castiglione

Mayer&Pierson fue el primer estudio fotográfico que se abrió en París, inmediatamente gozó de un incondicional prestigio. Esto se debió a que la soberbia era el pecado más de moda en París de aquella época; y muchas personalidades de alto rango y adinerados burgueses buscaron inmortalizar su magnificencia a través de la fotografía. La personalidad de la condesa de Castiglione asemejaba una exposición de vanidades humanas que se vieron completamente liberadas en el momento en que ésta se convirtió en la amante imperial. Su creciente narcisimo la llevó al prestigioso estudio y posteriormente la arruinó. Virginia Oldoini también quiso honrar su belleza e inmediatamente se dio cuenta de las posibilidades teatrales que ofrecía esta novedad. 
De la colaboración que surgió entre la condesa de Castiglione y Pierson nacieron una gran cantidad de imágenes que se consideran el primer "fashion shooting" de la historia. 
La condesa adoraba retratarse con sus atuendos más lujosos y polémicos. Como, por ejemplo, el vestido negro de la imagen denominada la Reina de la noche.

Virginia Oldoini condesa de Castiglione
La reina de la noche

Virginia Oldoini condesa de Castiglione


La fotografía muestra la galanía del traje, crinolina, pesadas telas de terciopelo y abundante joyería, Pero lo más chocante son los recortes en el corsé que dejan al descubierto las costillas e incluso se puede apreciar la sombra del pecho. Semejante audacia era impensable para la época victoriana, extremadamente estricta en lo que a libertades de la mujer refiere. Ya hice un post sobre la etiqueta y la moda de finales del siglo XIX, donde estudié la relación entre el atuendo y la identidad femenina de aquella época, que los interesados pueden consultar aquí.
Es curioso que Virginia Oldoini apareció con este atuendo en una gala imperial al poco tiempo después de que la emperatriz Isabel de Baviera, conocida como  Sissi causó furor con su belleza y su impresionante vestido en todas las cortes europeas. El famoso vestido blanco decorado con estrellas de diamantes fue diseñado por el modista más cotizado Charles Worth
La emperatriz de Austria era conocida por su legendaria hermosura y su carácter culto y rebelde, lo que representaba una verdadera amenaza para el monopolio de adoración que pretendía Virginia. Las dos mujeres rivalizaban en estilo y no es de extrañar que el provocador traje de la Reina de la noche fue la respuesta de Virginia a Sisi. La condesa dejó a los invitados de la gala boquiabiertos y las indignaciones de las damas y la fascinación de los hombres acallaron la fama de Sisi. 

Condesa de Castiglione pdf
La emperatriz Sisi

Condesa de Castiglione pdf
Isabel de Baviera, Sisi

Esta serie de fotografías es muy enigmática, se llama Un Domingo y el atributo protagonista de estas imágenes es la máscara. En estas dos versiones hay un personaje sin rostro, sin embargo, el planteamiento del movimiento corporal, pese a la gran cantidad de tela que lo rodea, descubre sutilmente la naturaleza emotiva de la condesa. El incógnito es un fuerte estimulante sexual, cuyo mayor fetiche es la máscara. La pose y el supuesto anonimato de Virginia revelan su vanidosa sexualidad, de una forma muy traviesa y elegante.

Condesa de Castiglione imágenes
Un Domingo


Virginia Condesa de Castiglione
Un Domingo

Esta fotografía es icónica. Es la imagen del siglo XIX más conocida y se posesiona como el reflejo cultural de aquel periodo. La condesa nos mira a través del marco de una fotografía, donde la imagen representa un sutil juego visual. La condesa Castiglione es fotografiada para ser observada, sin embargo, es ella la que nos observa a nosotros. A pesar de millones de fotografías que salieron a la luz en la segunda mitad del siglo XIX, ésta es la más significativa. Se llama Juegos de la mente y fue tomada entre los años 1864 y 1866. 

Condesa de Castiglione película

Estamos en una época en la que la observación era el último grito de la moda. Se observaba en los teatros, en los ballets, en los ensayos teatrales y detrás de los biombos. El voyeurismo nunca gozó de tanta popularidad como en la época victoriana. Los que se interesan por las modas y la cultura artística de este peculiar periodo deberían consultar la biografía del máximo representante de esta picante tendencia, Edgar Degas, los artistas que no amaban a las mujeres.
La condesa Castiglione captó los deseos y emociones sepultados bajo espesas capas sociales, tanto de los hombres como de las mujeres. La esencia de la época en la que vivió Catiglione, se encuentra encajada elegantemente entre los esbeltos dedos de la condesa, época que la hizo despegar y la vio padecer posteriormente.

Condesa de Castiglione fotos


Una vez en público, el joven y audaz marques de Galliffet (1830-1909) expuso una opinión algo distinta a la generalizada en la sociedad. Puso en duda la belleza de Virginia, afirmando que su fama se debe más a su carácter vivaz e imaginativo que a su hermosura, ya que ésta va acompañada de una espesa capa de maquillaje. Debido a que la aristocracia adinerada carecía de ocupación seria, los chismes y rumores componían el pasatiempo más habitual que tenía lugar en salones acompañado de té y chocolate. En el siglo XVII, estas tertulias eran organizadas únicamente entre las damas, pero a lo largo de la época dandy, los hombres, más ociosos todavía que las mujeres, participaban activamente en los chismorreos. Siempre con el aire cínico tan de moda. Las ásperas palabras del apuesto marqués llegaron pronto a los oídos de Virginia y hirieron su desmesurada vanidad.
 Para demostrarle que se equivocó, la condesa de Castiglione le invitó a su mansión. El marqués, que llegó a la hora acordada fue conducido por una criada al dormitorio, donde Virginia le esperaba tumbada en el sofá, completamente desnuda, adornada con joyas y tapada con su largo cabello de sirena. El marqués cayó rendido a sus pies, prendado por sus habilidades en el arte del amor y de la seducción.
Posteriormente, Galligget chismorreó de que fue la mejor noche romántica de su vida y añadió que las alabanzas y adoraciones no son eficaces con las damas tan altivas, y que una crítica agria a menudo resulta más exitosa.
Entre los numerosos romances de la condesa, éste es un ejemplo más de la teatralidad propia de su carácter, y la obsesión por la opinión pública, sobre todo, la masculina, obsesión que más tarde la llevaría a la locura
Una locura propia de alguien con tan desarrollado narcisismo, que se negaba a aceptar el paso del tiempo. 
A pesar de su soberbia patológica, la condesa de Castiglione encabeza la lista de mis personajes preferidos del siglo XIX. Me encanta su historia, como la crónica de una vanidad desmesurada, y en mi libro le dedico un extenso capítulo, contando sus proezas sexuales y sus revoluciones artísticas. 
Una mujer que desafió a la arraigada y estereotipada mentalidad machista de la época victoriana, que convirtió el mayor pecado humano en su marca personal y lo vendió, generando el fenómeno conocido hoy como "la publicidad negra". No dudó en explotar todos sus encantos para lograr sus objetivos y disfrutó de una completa y activa vida sexual en los tiempos dominados por una estricta sociedad patriarcal. 

Virginia Oldoini Condesa de Castiglione


Virginia Oldoini diario


Condesa de Castiglione Pierson


Virginia Oldoini fotografías


Imágenes Condesa de Castiglione


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