Alisa Gromova Shameless

A veces me pregunto si los personajes creados por los grandes genios de la literatura existen en alguna especie de universo paralelo
Estoy segura de que todos poseemos las capacidades de telepatía, sin descubrir y sin desarrollar, pero incluso en estado crudo nuestra mente a veces percibe pensamientos que aparecen de repente, sin ser conducidos por un hilo lógico; justo ese tipo de ideas pueden ser de personas que nos rodean y que hemos captado sin pretenderlo. Los científicos concuerdan en que sólo un 5% del cerebro humano está descubierto, el resto es desconocido y que nuestro potencial es ilimitado. Al igual que el aire transporta las ondas de la radio, puede conducir ideas y conectar mentes, aunque seamos inconscientes de ese fenómeno.
¿Qué sucede con estos personajes, creados con tanta fuerza y pasión que viven eternamente en las avellanadas hojas de los libros como Anna Karenina. Probablemente en este instante miles de personas dispersadas en distintas coordenadas del globo terrestre  están leyendo el brillante clásico y flotando en el mundo concebido por Leon Tolstoy de una forma tan profunda que su lectura es capaz de distorsionar momentáneamente la percepción del espacio-tiempo. 
Anna Karenina, el conde Vronsky, Kitty, Levin y los demás protagonistas existen congelados por eternidad y reviven sus vidas como actores impecables de un drama ensayado cada vez que alguien empieza a componer letras en palabras y a traducir frases en imaginación 3D, cambiándoles los rostros, el vestuario y las salas de baile a su gusto; pero con el único valor invariable - sus personalidades. Y como en un círculo endemoniado, los protagonistas de Anna Karenina vuelven a conocerse, a enamorarse, a sufrir por miedo de no ser correspondidos, a llorar y a cuestionarse: cuál es la forma correcta de vivir? 
Leo mis libros preferidos una y otra vez dejando pasar entre cada lectura un periodo demasiado corto para olvidar a sus personajes.  A veces, siento que al cerrar un libro, sus habitantes se ordenan en un armario como marionetas y cuando de nuevo me emprendo en el apasionante mundo de las letras, soy como un Dios y al leerlos, inspiro alma en sus cuerpos para que vivan sus historias conmovedoras una vez más para mí.


Alisa Gromova Shameless
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