Alisa Gromova


Hoy salí a pasear en las sombras de la noche. Era una noche cálida con aire cargado, de estos que dejan la mente alerta! De repente, una brisa de viento quemado me trajo el recuerdo de mis veranos en el campo, en Rusia mucho tiempo atrás.


Más concretamente a un niño rubio y travieso, que robaba fresas a los vecinos y me las traía como ofrenda, me columpiaba en el"handmade" columpio del pueblo y atrapaba a los pequeños pollitos para que yo pudiera acariciarlos.
 Era de estas personas, buenas y puras, que conoces a lo largo de tu vida, buenas auténticamente, que sin embargo pasan desapercibidos para nosotros, al menos que, mucho tiempo después algo; una palabra, una imagen, una sensación o incluso el aroma del aire, active su memoria y se presenten tan claro en nuestra cabeza, que, parece que nos despedimos la víspera. 
De esas personas que encuentras y al separarse, te preguntas, ¿nos veremos más en esta vida? Un pensamiento aterrador - fruto de una breve nitidez de la consciencia de que nada es eterno.
Este fenómeno me parece apasionante, ¿cuántas más personas coexistirán, almacenadas como archivos, en alguna parte de nuestras cédulas?  
¿Tengo una sociedad secreta en mi cabeza? 





Alisa Gromova



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