Entre bosques embrujados
aspirando el agrio aroma de la niebla,
yo pisaba descalza la hierba mojada,
custodiada por cientos de ojos resplandecientes
de monstruos escondidos del frio, atentos
a mis trémulos pasos de ciega.

"Me embriagaste de pesada tristeza,
sucumbí a tus caprichos perversos,
a los pies de la diversión despiadada;
y ahora ya soy esclava,
adicta a la melancolía fatigada.
Mataste a Van Gogh y destrozaste a Modigliani,
bajo esta faceta de cenicienta
el mismo diablo te rinde cuentas."

La oscuridad cayó de repente,
y el frío congeló la memoria, la pasión y de mi vida historia.
Agonizando, grité: "sátira todo lo fue, 
broma de un malvado corazón de bufón!
Si te vas moriré!"

Entre bosques embrujados,
donde la bruma sobre el tiempo miente,
mi lánguida musa infame
me enredaba eternamente.