LAS MUJERES DE PICASSO: OLGA, LA BAILARINA RUSA

2:24 Alisa Gromova 7 Comments


Me gusta imaginarme transportándome a épocas pasadas y soñar, enfundándome en bellos vestidos y adaptando modales más de moda, suelo preguntarme cómo sería yo dentro de aquellas sistemas sociales. Me habría gustado vivir en el inquietante y perverso París de Picasso y Modigliani e inspirar a los grandes artistas con mi visión del mundo.
Las mujeres y los hombres se sentían atravesados por su mirada de intenso mármol negro, maravillados por "sus manos, tan oscuras, tan delicadas y tan alerta", seducidos por su mechón de cabello negro. 


Algunos, como Cocteau, habían sentido "una descarga eléctrica" cuando le conocieron; otros, como Fernande, habían sucumbido a " aquel resplandor, aquel fuego interior que se sentía en él". Otros, incluso habían sido hipnotizados por los conocimientos del apuesto bohemio sobre el opio, los cabarets, las mujeres y los burdeles, por su vigor, por su talento, por su salvaje exhibicionismo y por los secretos que parecía conocer y ocultar. Y otros ansiaban la abrumadora presencia del monstruo sagrado de Montmartre y Montparnasse, del rebelde inventor del cubismo.



Pero Olga no entendía absolutamente nada del arte y no le importaba, salvo para que pegue con las cortinas de su casa.
Detestaba lo bohemio y poseía un auntocontrol que le impedía emocionarse por el magnetismo de lo primitivo. Era celebridad y rivalizaba en narcisismo con Picasso. Respondió a su cortejo con cálculo y prudencia solo porque él era una persona importante en el mundo que la rodeaba, lo suficiente como para haber sido elegido por Diaghilev para el diseño de Parade.
Cocteau introdujo a Picasso en el círculo de Serge Diaghilev, el gran empresario del Ballet Ruso y fue su idea que el pintor diseñara el decorado y el vestuario de un nuevo Ballet.
"Tengo sesenta bailarines. Me acuesto tarde. Conozco a todas las mujeres de Roma", escribió Picasso a su amiga Gertrude Stein, obviando que se sentía intrigado por una delicada bailarina de porte modoso.



Olga Khokhlova era hija de un coronel del Ejército Imperial ruso, había nacido el 17 de junio de 1891 y a los 21 años había dejado su casa para entrar en el ballet de Diaghilev y dedicarse a la danza. Según las reglas del ballet, había empezado demasiado tarde, pero a Diaghilev le gustaba rodearse de muchachas de la alta sociedad rusa y no daba importancia al talento, más bien mediano, de Olga.
Olga, tan convencional en todos los sentidos, de medianas ambiciones y medianos atributos no podía competir con todas las prostitutas de lujo, mujeres exóticas, bohemias, expertas en artes sexuales y exquisitas morenas de Martinica que había poseído Picasso, sin embargo, representaba un cierto misterio para él, el misterio de otro país, de otra realidad.



Todo lo ruso fascinaba París en aquella época. El espíritu revolucionario, la suerte del zar, el futuro de sus gentes, su naturaleza, Rusia maravillaba a Picasso y esa fascinacion fue suficiente para convertir a Olga de una mujer calculadora en representante de algo grande y incomprensible.
Durante su estancia en Roma, Picasso se escapaba con Olga a paseos románticos, al cine y a restaurantes. Estaba completamente implicado en este aventura, donde por primera vez en su vida tuvo que cortejar a una mujer. Había estado fisicamente obsesionado con las mujeres, había hecho el amor apasionadamente a las mujeres, había tenido encuentros esporádicos con mujeres, pero su relación con Olga era algo nuevo, era galanteo. A pesar de que la bailarina rusa era una inexperta completa en la materia sexual y no conocía a los hombres, había nacido con el instincto de supervivencia femenino y sabía cuando dar cuerda y cuando asfixiar con la misma. Su meta era ser la esposa del gran artista y alcanzar su posición social. Diaghilev le había advertido "Ten cuidado-dijo-. Con las muchachas rusas tienes que casarte". Una advertencia que Picasso no se tomó muy en serio.
Viajaron juntos a Barcelona, donde su relación parecía cada vez afianzarse más y las sospechas de la boda se confirmaban. Picasso realizó varios retratos de Olga, que insistía en querer reconocer su cara en los lienzos del gran artista. En "el retrato de Olga con una mantilla", codificados en colores y formas, se perciben las preocupaciones que sentía el artista, y que adrede parecía ignorar. El mal caracter de su futura esposa, su testarudez y su afan posesivo asomaban tras su leve sonrisa.



No tenían casi nada en común, ni siquiera el idioma para comunicarse, hablaban en un frances roto, cada uno con su respectivo acento. Olga era pragmática, inteligente y conocía a la perfección la etiqueta social, toda la sensualidad que carecía como amante la amortiguaba siendo una delicada dama de sociedad, compensaba su ignorancia en el arte con su conocimiento de las reglas de buena conducta y su falta de interés en las ideas con su obsesión en el vestir. Era como un marco dorado en el que Picasso, agotado por la soledad interna y por sus desordenadas pasiones, podía encerrarse.
A pesar de que todas las señales apuntaban al desastre, Picasso se casó con Olga en una ceremonia llena de pompa, lujo y flores.

Varios años después Olga dio luz a su primer hijo Paul, pero para entonces la relación entre los dos ya se había enfriado sacando a relucir cada vez más las diferencias entre estas dos personas, tan alejadas en espíritu, pero iguales en vanidad. 
Atrapado hasta la ansiedad en su matrimonio, Picasso se decidió por el divorcio, pero la posesiva y tozuda Olga, con el orgullo herido no cedió ante los numerosos intentos del artista de una separación legal. 
Olga murió en el año 1955 a la edad de 63 años, sin haberle concedido el divorcio. 

Esta es una trágica historia sobre un amor ficticio, un amor propio a costa del otro. Olga se enamoró de su faceta de la única mujer que casó al artista más codiciado y más mujeriego de aquel momento. Y Picasso se enamoró de su imagen del hombre poco atractivo físicamente y de baja estatura, pero capaz de rodearse y "doblegar" a su voluntad a las mujeres más bellas y deseadas de París. 

7 comentarios:

  1. Que maravilla de retratos!

    http://unchicomasenlamoda.blogspot.com.es/
    PG

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  2. Gorgeous women!

    xoxo,
    http://petitemaisonoffashion.blogspot.com/ ♥

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  3. De echo, tú eres tan perfecta que se me hace raro que no hayas salido de un cuadro, Alissa...

    ¡SALUDOS!
    http://undiariopersonalmas.blogspot.com

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  4. I never heard about Picasso's marriage before in such detail, It was so interesting to read. Loved it!

    xo,
    Tania
    http://inspiremyfancy.blogspot.com/

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  5. Qué bonitas historias y qué ganas de leerte tenía. xx

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