alisa gromova

Las personas son criaturas complicadas.
Por un lado, son capaces de llevar a cabo grandes actos de generosidad, pero, por el otro, son capaces de las más crueles formas de traición. Es una lucha constante que se libra en el interior de cada uno. Entre lo más angelical de nuestra naturaleza... y las tentaciones de nuestros insaciables demonios. No hay luz sin oscuridad — Dios creó el cordero y también creó al tigre.


El mal es imposible sin el bien y el bien es imposible sin el mal; una característica humana peculiar, que se podría catalogar como negativa, aún así, las personas con ese tipo de enfrentamiento pronunciado, vuelven la rutina del mundo ordinario mucho más interesante, al igual que las personas con la mente perversa convierten las conversaciones cotidianas en divertidas y picantes. 
Prestan sus personalidades para apasionantes novelas que tratan de descifrar la naturaleza humana, y protagonizan películas que nos sofocan de emoción. 

No existen personas inmunes a la maldad, a todos nos susurra el diablo al oído, tratando de descubrir de qué pie cojeamos. De la cantidad de veces que le hacemos caso, se forja nuestra personalidad. Y, a veces, la única forma de desprendernos de la oscuridad es encendiendo la llama de la compasión.

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal? ¿qué ojo
pudo idear tu horrible simetría?
¿En qué profundidades distantes, en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse? ¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque? ¿Qué tremendas garras osaron sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?

                               William Blake

alisa gromova
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