Alisa Gromova looks

A pesar de ser una persona del clima frío, me gustan las tardes soleadas y pasear por las calles cuando el sol ya es más suave. Pienso en tantas otras bellas calles por las que me gustaría caminar, las calles góticas de París con su pavimento raído por el tiempo o las ornamentales y cortadas a lo "cuento de hadas" calles de Praga. Sueño con las pequeñas cafeterías de muebles a lo provenzal, con la lluvia golpeando los vidrios; y yo con un libro y un caliente café en la mano. 
Las calles son como las venas de una ciudad, tan vivas y con su propio aire otorgándole identidad a cada barrio o megapolis. Construyen nuestro estado de ánimo a diario en cada tramo que recorremos. Suelo encontrarme imágenes de tantas calles maravillosas, con edificios extraños incrustados en su esqueleto, con antiguas farolas al estilo Dracula o entrelazados con arboles centenarios que recuerdan cada caminante que pasó por su sombra. Algunas nos devuelven el eco de las pisadas, otras incluso ahogan el sonido de la propia respiración por el murmullo, incluso las hay tan solitarias que invade la tristeza al cruzarlas. 
Hay tantas preciosas calles más por caminar que pienso que la vida no tiene suficiente tiempo para que deje mis huellas en todas.

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