exposición de pintura Alisa Gromova

Hay veces que alguien te saca una foto desde un ángulo tan extraño que no pareces tú, es una sensación tan rara, como observarte desde esta imagen y pensar que casi podrías ser otra persona. Así me sentí en mi primera exposición de pintura.


 La gente viene, observa tu obra, analiza, percibe y es cómo si hicieran un análisis freudiano de tu alma; en eso consiste exponer el arte de uno, el arte verdadero, ya que no puedes crear algo que no eres. Te sientes desnudo ante un montón de ojos, y mis pobres muñecas me parecieron de repente tan vulnerables que tuve ganas de llevármelas todas a casa, a mi cuarto y que se luzcan sólo para mí, ya que yo jamás las juzgaría.

Mi exposición tenía la cantidad exacta de invitados, ni mucho, ni poco, aún así tuve una sobredosis de emoción que traté de camuflar bajo una "relajada" sonrisa. Una vez más, me di cuenta de que yo jamás podría ser famosa, me volvería loca, soy demasiado sensible para despedazarme de esta forma. Quiero mi personalidad y mi mundo intacto sólo para mi.

Ver mis cuadros con esta preciosa luz cálida colgada en la negra y estilizada pared de la galería "Pentasiete"fue como un sueño hecho realidad. Sentí felicidad y pena a la vez. Felicidad propia de la satisfacción de haber logrado crear tanta belleza, y pena de que con las ventas estas bellas chicas me abandonarían para siempre y ya no volvería a mirar en sus melancólicos ojos. 

exposición de pintura Alisa Gromova
exposición de pintura Alisa Gromova
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