Alisa Gromova cuadros

Una noche de julio, pinté una ventana con la vista a un lugar extraño y me quedé observando. Ahí siempre era de noche, pero no había luna, alguien se la llevó. Había, sin embargo, soles que brillaban en la oscuridad, sus pálidos rostros no desprendían calor alguno. Las constelaciones se podían ver reflejadas en los mares y los ríos, ya que aquellas aguas eran espejos líquidos de plata. 
Yo podía entender las voces del viento que transportaba los mensajes de los árboles, al contrario de las voces de los hombres, que poco significado tienen para mi, excepto algunos.
Alisa Gromova blog

Veía buhos que como yo sufren de insomnio, pero no se vuelven rojos sus ojos ni se apaga su mirada. Pero entonces, la vi a ella. Pasó ingrávida, acompañada de sus fieles sirvientes, con la misma luna alumbrándole el paso. Curiosa, se quedó unos segundos contemplando nuestro mundo, pero nada en él le pareció interesante. Continuó su camino, sin saber, que yo pinté su retrato.

Alisa Gromova cuadros
Alisa Gromova
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