¿Quién es tu amo?
¿A quién le rindes homenaje y llevas sacrificios humanos cada vez que tiene hambre? ¿Quién te esclaviza a su voluntad y hace que te pudras desde dentro por su caprichosa arrogancia?
Cada uno tiene su propio monstruo frotándose las manos ante su más mínima flaqueza. Se alimenta del caos que siembras cuando montas en cólera o cuando alguien OSA ofenderle a tu amo — a tu inquisidor preferido. La destrucción le fortalece, las lágrimas y el dolor le empalagan, la frustración es muy buen alimento. Pero el manjar de los manjares es el sufrimiento de aquellos que amas, ya que no hay mayor placer para él que destruir algo "que se ha decidido en los cielos". 
Lo mutila y se rejuvenece, mientras tu te deshaces en cuerpo y alma.
 Si no le haces frente, se crece y llegará un momento en que se convertirá en el amo absoluto de tu vida, absorbiendo tu alma y convirtiéndote en su marioneta.

Destrúyelo mientras puedas, redúcelo dibujando un cuadrado imaginario en el aire y enciérralo en una jaula. Lanza la llave al cielo y que las estrellas la guarden hasta que tu ego se muera de hambre.